Saturday, September 23, 2006

Miedo

Derrepente percibo que tengo la garganta seca, mucho no hablar, demasiado no saber de tí y no hablarte al grado que mi voz pierde sentido.

He de volver a mis viejos habitos, no sé si funcione pero hay que tratar.

Aqui el cielo está tan bipolar como mi humor estos días, de mi ventana todo es un atardecer por demás hermoso y apacible, como es costumbre, pero derrepente unos truenos ensordecedores asustan al perro y me explican esta sensación de constricción en el pecho, si, hay nubes de tormenta, es sólo que no las veo.

Estan del otro lado del horizonte pero he decidido darles la espalda, por ahora.

Apareció una casita a la orilla de uno de los desfiladeros que dan al mar naranja. Creo que es ahi a donde te has ido, pero un delgado hilo dorado rodea la finca y me dice que no tengo derecho a pasar. El ponnie azul me mira desde dentro con una mirada que interpreto entre la compasión y una súplica de que me aleje de una buena vez.

Llevo una semana colgando cosas con listones verdes y estambre morado... Hojas, páginas, cascabeles, caracoles, conchas, monedas, flores, vidrios, manzanas, algodón, pañuelos, nueces, zapatos, pulseras, mechones de cabello...

Hoy que pasé, alguien parecía haberlas arrancado en un ataque de ira...

Había sangre.

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